EL ACCESO A LA VIVIENDA: ARGENTINA EN DATOS.
- marketing52207
- hace 3 días
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El monto anual de alquileres en Argentina que podría reconvertirse en esquemas de leasing habitacional ronda los 50.721 millones de dólares. Es un número enorme, y sin embargo pocas veces se lo mira como parte de la solución al problema del acceso a la vivienda.
Un dato que suele pasar desapercibido es que la tasa de actividad laboral es significativamente más alta entre inquilinos que entre propietarios. No estamos hablando de personas fuera del sistema productivo, sino de gente que trabaja, que genera ingresos, pero que aun así no logra acceder a una vivienda propia.
En 2024 se registraron 11.776 hipotecas. En 2025 ese número subió a 44.000, frente a más de 500.000 solicitudes presentadas. La demanda existe, es masiva, pero el acceso efectivo sigue siendo la excepción y no la regla.
Las razones son conocidas: no cumplir con los requisitos formales de ingresos, no contar con el porcentaje de anticipo exigido y, sobre todo, el tipo de ajuste de los créditos hipotecarios. En un contexto de volatilidad e inflación, las cuotas ajustadas por UVA se vuelven imposibles de sostener en el tiempo.
Argentina es una economía bi-monetaria. Aunque la moneda oficial es el peso, el país tuvo a lo largo de su historia 22 monedas distintas, entre nacionales y cuasi monedas provinciales. Un siglo de devaluaciones recurrentes y crisis inflacionarias terminó generando algo inevitable: la adopción del dólar como referencia de precios y, principalmente, como forma de ahorro.
En ese contexto, el modelo más utilizado para comprar una propiedad con financiación es el de pozo o sobre plano. En Argentina, quienes acceden a una vivienda de esta forma asumen el riesgo completo de un proyecto sobre el que no tienen ningún control. Pagan precios elevados por metro cuadrado, siguen alquilando mientras esperan y, en la práctica, financian al desarrollador. No se trata de una estafa intencional, pero sí de un esquema frágil, que se rompe cada vez que la macroeconomía entra en crisis.
El leasing de viviendas aparece como una alternativa distinta. En este modelo, la renta es más estable, las cuotas cuentan con mecanismos de ajuste previsibles y están respaldadas por activos reales que se revalorizan año tras año, preservando el valor de la inversión. Para quien invierte, el retorno no depende únicamente de la venta del activo, sino de una renta sostenida en el tiempo, alineada con una necesidad estructural.
En un momento en el que el mapa económico global se está replanteando, los inversores analizan nuevos destinos y nuevos modelos. El acceso a la vivienda es uno de esos temas que exige soluciones distintas.
Argentina no necesita solamente construir más viviendas.
Necesita una estructura eficiente para acceder a ellas.
Pensar el acceso a la vivienda desde esta perspectiva implica dejar de tratarlo como un problema aislado y empezar a entenderlo como una cuestión de estructura. Cuando el capital se organiza para reducir riesgos, preservar valor y acompañar necesidades reales, aparecen modelos más sostenibles en el tiempo. No se trata solo de invertir en activos, sino de construir sistemas que funcionen incluso en contextos de incertidumbre.



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